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La celebración litúrgica: seno materno de la Iglesia


21 May 2025

La salvación de Dios nos llega mediante la dinámica de la encarnación. Es decir, mediante aquellas leyes de la naturaleza que Dios ha respetado en toda la historia de la salvación y en particular en el Verbo hecho carne, verdadero Dios y verdadero hombre. Por eso, la celebración litúrgica no es simplemente un ordenamiento exterior, sino el lugar, el acontecimiento, donde el cristiano nace, crece, se forma y se alimenta. Por este motivo, la época patrística no solo presentaba a la Iglesia como esposa y como madre que engendra a sus hijos por obra del Espíritu Santo, sino que consideraba la celebración litúrgica, especialmente el bautismo, como seno materno de la Iglesia.

En otras palabras, el momento litúrgico, como toda gestación y parto humano, es determinante para el nacimiento del cristiano. Los modos de la celebración influyen decisivamente en la identidad y en el futuro desarrollo del cristiano. Una celebración incorrecta engendra una vida incorrecta en los cristianos. Una celebración que favorezca simplemente los aspectos privados dará vida a un cristiano individualista, incapaz de comunión; podrá ser muy devoto, pero no será auténticamente cristiano. Por esto la constitución conciliar sobre la liturgia afirma que la celebración no es solo acción de Cristo, sino también “la primera y más necesaria fuente en la que los fieles beben el espíritu verdaderamente cristiano” (SC 14).

Teniendo en cuenta todo lo anterior, estos apuntes sobre el lenguaje simbólico de la liturgia: actitudes, acciones, objetos, vestiduras y espacios litúrgicos. Es, o deseo ofrecer un servicio a la nueva evangelización cuyo principal instrumento, en nuestro contexto de vieja cristiandad, es la celebración. Un conocimiento que, aunque sea elemental, ayuda también a comprender y apreciar el alcance de la reforma litúrgica del Vaticano II. Deseo ofrecer una ayuda para conocer mejor los elementos celebrativos. Se destina a todos, pero en especial a los sacerdotes, religiosos, agentes de pastoral, animadores, grupos de liturgia, catequistas que quieren colaborar con un mínimo de competencia en la misión de la Iglesia en este tiempo de enormes cambios, redescubrimientos y de profunda renovación.