Agosto 30
Decía que, «si el siervo de Dios pusiera interés en conservar interior y exteriormente la alegría espiritual, que trae su origen de la pureza de corazón y se adquiere por la devota oración, nunca podrían los demonios dañarle, pues dicen: "Cuando el siervo de Dios está alegre tanto en lo próspero como en lo adverso, tenemos cerrada la puerta para acercarnos a él y causarle daño". Pero los demonios saltan de gozo cuando logran matar o impedir de alguna manera la devoción y alegría que proviene de la fervorosa oración y de otras obras virtuosas.
(EP 95)














