Septiembre 23
Jesús en agonía en el Huerto de Getsemaní y María en agonía en las calles de la ciudad santa de Jerusalén, incapaz de hacer algo, teniendo que permanecer de pie junto a la cruz, soportando sola el terrible dolor que nadie más que ella podría sufrir por nosotros. Esto es lo que Francisco sentía en su enfermedad; esta era su compasión por Cristo, su Salvador. De alguna manera él quería seguir con Jesús. Por eso, dos años antes de que aconteciera su tránsito al Padre, de lo más profundo de su amor por Cristo crucificado, surgió esta oración: “Señor, te pido dos gracias antes de morir: experimentar personalmente, lo más que pueda, los dolores de tu amarga pasión; y sentir el mismo amor que te llevó sacrificarse por nosotros”.
(Flor.)














