Octubre 7
Y si bien quería que sus hijos tuvieran paz con todos y que se mostraran como niños a todos, así y todo enseñó de palabra y confirmó con el ejemplo que debían ser sumamente humildes con los clérigos. Solía decir: ”Hemos sido enviados en ayuda a los clérigos para la salvación de las almas, con el fin de suplir con nosotros lo que se echa de menos en ellos. Cada uno recibirá la recompensa conforme no a su autoridad, sino a su trabajo. Sabed, hermanos –añadía-, que el bien de las almas es muy agradable a Dios y que puede lograrse mejor por la paz que por la discordia con los clérigos”.
(2C 146)














