Septiembre 18
Un día Francisco se sentía inmensamente feliz porque había comenzado a descubrir a Dios a través de las criaturas. Iba por las calles cantando e invitando a todos a cantar con él. Entonces se topó con un almendro y le dijo: “Hermano almendro háblame de Dios”. Y el almendro floreció.
(Antigua leyenda franciscana)














