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La Misa Dominical Asistencia y Participación (II)


27 Agosto 2024

En España de acuerdo con el Centro de Investigaciones Sociológicas se definió como católica un 59,8% en 2021. Y el mismo CIS anotaba que solo se declaraban “practicantes”. Hoy se dan cifras de que por cada 6 españoles 1 va a Misa todos los domingos. Y mucho más de la mitad apenas practica la religión católica.

En la medida que nuestros países se instalan en la postmodernidad opulenta (y a la vez sobre todo en el centro de las ciudades aumentan los establecimientos: “Casa de empeño” “Compro oro”…). Y al mismo tiempo una amplia oferta de infinita de actividades alternativas en las innumerables “Agencias de Viaje” de “bajo costo”....

Y a pesar de todo hay que decir que muchos y muchas familias católicas prosiguen su misión dominical porque son personas comprometidas con su fe de Cristo que es columna vertebral de cada uno de las familias y de las comunidades parroquiales. Personas creyentes que rezan y alaban al Señor.

Hoy parece que la clase media se ha convertido en clase media alta. Hay más gente con dinero de esa que sin ser super ricos han decidido que pueden permitirse todo lo más grande y caro…; y casi siempre lejos de la parroquia. Mucha gente de clase media iba a la iglesia porque tenía la posibilidad de realizar actividades de amistad y relación que no costaban dinero. Ahora con más dinero tienen muchas más opciones y muy seductoras.

En nuestro país la crisis, los ERTES, la pandemia y ahora la guerra que incrementa precios que no permite decir que hay "más gente que tiene dinero". Pero es cierto que entre la clase media alta la salida al chalet, la casa de campo, la urbanización con piscina, etc... se ha convertido en una obsesión. Algunos van a la iglesia del pueblo que les ayuda a algunos a vivir el encuentro eclesial con el Señor.

En este tema ha habido un “descuido” o un estar de “brazos cruzados”… y ha llegado el momento actual donde hemos descuidado la Pastoral Juvenil y Vocacional y hay una situación de escasez de seminaristas, sacerdotes, religiosos/as. En 1971 se componía de 24.589 sacerdotes y en la actualidad apenas superan los 17.000 con un centenar de ordenaciones al año –la mitad que hace diez años–.

En España y como una plaga se ha creado una obsesión por el “finde”. La gente no tiene muchos hijos, sólo uno o dos. El Anuario Pontificio hablaba del 99,4 % de los españoles estaban bautizados dentro la Iglesia católica. Treinta años después el 57,3 %. Durante esas tres décadas el número de nacimientos en España se había incrementado un 17,4 % mientras que el número total de bautismos sólo subió un 1,6 %. El aumento de la secularización, la baja tasa de natalidad en mujeres españolas, así como una ligera tendencia a retrasar el bautismo de los hijos son las causas de este descenso en los bautizados. Según la CEE, el año pasado hubo algo más de 175.800 bautizos en España, lo que supuso que la mitad de los niños nacidos en nuestro país no recibieron este sacramento.

La gran mayoría son inscritos a varias actividades: teatrales, ballet, deportivas y otras muchas que requiere viajar a competiciones en otras ciudades o en la misma ciudad muchos domingos lo que dificulta asistir a Misa. Los padres priorizan eso aunque al final dicen: “somos creyentes” y vivimos con intensidad la Navidad y la Semana Santa. Esta es la realidad de los católicos españoles. Y hay que añadir los puentes, el acueducto de la "Inmaculada-Constitución”, los viajes del IMSERSO... y si hay dinero -y pocos hijos o ya fuera de casa- la gran opción es viajar. El coronavirus lo ha detenido pero solo por un tiempo. Y de hecho muchos han descubierto los placeres del turismo interior en España. Muchas familias de clase media pueden ir en caravana, de camping, intercambiar casas con amigos de la otra punta del país... el resultado es que familias “de Misa dominical” ahora aparecen solo algunos domingos de otoño e invierno... hay un enorme olvido de vivir el Día del Señor.

Hoy las familias, buena parte de las familias españolas, están “rotas”. "recompuesta” así como los mayores y ancianos solos. Hoy vemos cualquier familia en la que los hijos quizá viven con medio-hermanos con la nueva pareja de la madre o del padre, o una semana en un hogar y otra semana en otro. Quizás sus padres se divorciaron o separaron o nunca llegaron ni a casarse. Un progenitor puede ser devoto y disciplinadamente ir a misa con su hijo... pero irá solo la mitad de los fines de semana porque la otra mitad su otro progenitor no le lleva. Un adolescente así quizá tiene mucha fe y le gusta su grupo de catequesis juvenil pero pasará por la parroquia como mucho algunos domingos al año y eso ya es “un récor”.

En este ámbito no detallamos la novedad de las “parejas LAT”: En este tipo de pareja la prioridad no es vivir juntos sino más bien tener cada uno su casa a pesar de estar casados o ser pareja de manera formal y compartir muchos momentos pero no todos. De hecho la traducción de 'Living Apart Together' sería algo así como “vivir juntos pero separados”. En España hoy supone el 8%. He igualmente en nuestro país ha dado paso a otro modelo de pareja son las Dinks que son las siglas en inglés de «dual income no kids» o lo que es lo mismo doble ingresos sin hijos. Es decir un modelo de familia formado por una pareja que no tiene hijos o en el que estos viven fuera del hogar. Esto supone que su nivel adquisitivo sea medio alto y tienen tiempo para viajes y ocio. En estos modelos familiares no entra en común el ámbito de lo religioso.

Otros casos que puede suceder es que la madre tenga la custodia todo el año pero como madre y sola, probablemente con una economía más que complicada, le cueste ir a la iglesia y llevar a sus hijos. Muchos inmigrantes devotos trabajan en hostelería o servicios lejos de la ciudad y no tienen transporte o sus turnos son en fin de semana y no pueden ir a la iglesia.

Otros no van a la iglesia porque tienen coche que les permite ir de viaje. Y los hay que no van a la iglesia porque no tienen coche y no pueden llegar desde donde viven o trabajan. En España esto se da especialmente entre inmigrantes pobres, trabajadores en zonas rurales, los que tienen turnos de fin de semana muy cerrados y entre personas mayores en el campo que no tomarán un autobús para ir a misa al pueblo de al lado.

Viudos ancianos, sobre todo rurales entrarían así en esa categoría de "familias rotas" tan pequeña que le falta la logística para ir a misa. Quizá vaya a misa varias semanas al año si le lleva un hijo o pariente pero ya no cada domingo.

Hoy se da también el debate sobre si la oferta online (está aquí para quedarse participes en ella o no") durante los confinamientos ha hecho que los cristianos dejen de ir a la iglesia porque ya les basta con los servicios que escuchan o siguen por Internet, Radio o Televisión (no olvidemos que estos servicios están para enfermos, mayores…). Me encuentro con frecuencia con personas que aman nuestra iglesia pero que llevan meses sin venir. Desde un punto de vista católico lo cierto es que la culpa no es un sentimiento sino una realidad: he abandonado al Señor, a su Iglesia y me ido con otras historietas que no enriquecen la vida espiritual. No debo olvidar que Dios siempre me ama y siempre me perdona porque soy su “preferido”.

Un avivamiento personal en la piedad eucarística, una efusión del Espíritu, una misa hermosa puede atraerles con más asiduidad, incluso cambiar su vida por completo, pero siempre será necesario un cierto nivel de humildad y obediencia a la Iglesia (y a la Palabra de Dios) para disciplinarse en acudir semanalmente a la misa dominical. Ha hecho daño en los cristianos la búsqueda de su “auto-dirección” espiritual, es bueno que busquemos pero siempre necesitamos a Alguien –el Señor- y en otras ocasiones a los hermanos en particular el sacerdote que a la luz del Sacramento de la Penitencia o en algunas charlas me o nos ayuden a ver la línea del camino evangélico.

La gente encuentra tiempo para lo que más valora. Si encuentran tiempo para la iglesia eso nos dice algo. Incluso entre los que dicen que aman la iglesia si hay menos asistentes es probable que sea porque no ven el supremo valor de la fe en Cristo Jesús que vive y reina en la comunidad cristiana, la Iglesia.

Por supuesto también hay beneficios sociales y psicológicos: la música, el silencio, el contacto social, el ritual, ver caras conocidas y amables... todo eso tiene beneficios.

Hay padres poco practicantes que a partir de cierta edad deciden disciplinarse e ir cada domingo con sus hijos para darles buen ejemplo y porque ven que une a la familia y estructura el domingo y la semana (un día especial que no puedes intercambiar por otro).

También los hijos del fin de semana pueden preferir que sus hijos hagan amigos en la iglesia y no en entornos más nocivos. Pero claro, los chicos querrán ver que sus padres son coherentes con la práctica religiosa.