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Tus manos Señor


23 May 2024

Señor, tus manos hablan de entrega, de heridas, de cicatrices…, tus manos saben acoger, ofrecer, llamar, curar, perdonar, saben dar y darse,  de multiplicar el pan, y el vino…, manos que defienden al débil, al humilde, al pobre, al indefenso, al enfermo, al tullido…, manos que luchan por la justicia, que están dispuestas a trabajar por la Verdad, la Paz..., tus manos Señor abren caminos… Son manos marcadas por la ternura, la fuerza, la valentía, el coraje… Tus manos Señor, clavadas en el leño de la Cruz son la expresión de Dios que no nos abandona en medio de sufrimientos, dolores, incomprensiones…, tus manos Señor, son Vida y Resurrección.

Señor, ya ves cómo andamos, en qué mundo vivimos…, guerras, conflictos, muertes, odios…, mentiras, desafíos, vivimos en un mundo manipulado por los fuertes, los poderosos…, por tantos intereses e interesados, por los egoísmos de tantos avaros, soberbios, cínicos…, ya ves Señor, hemos querido hacer del mundo una gran fraternidad…, pero que va, ahora corren tiempos donde “todo sirve y todo vale…”, sin sentido ético y moral…, y al final con rapidez, “un me gusta”, el ofrecimiento dura un twiter y la solidaridad lo que hace un tiktok. Pero, debo confesar que ese no es el mundo real, esa no es la verdad que los poderosos tratan de imponer, porque es “progresismo” la muerte de un no nacido, cuyas “manitas” son limpias, inocentes…, las de un anciano, cuyas manos desgastadas por trabajar, por amar…, pero necesitamos la caricia de las manos de la abuela sobre nuestro rostro, y nos diga “…mi niño, te quiero”…

Este mundo nuestro necesita de las manos de Jesús y de las nuestras, aunque ya sé que las nuestras son imperfectas, llenas de cicatrices por las heridas de la vida…, feas por la rudeza del trabajo, y aunque desgastadas aún son fuertes porque han sabido amar…

Nuestras manos como las de Jesús han de ser manos que ayuden, manos que den esperanza, manos para paliar el dolor y el sufrimiento, manos que den de comer. Manos que regalen la presencia de Dios en medio de la historia, aquí y ahora.

Las manos de Jesús hablan de vida y esperanza porque su entrega, muestra con hechos y no con palabrerías, que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por amor a los hermanos…

Señor, esas manos, buen amigo son tus manos… “yo quiero tener tus manos”.

Amén