RITOS INICIALES
El Sacerdote sale de la sacristía, se dirige al centro del Presbiterio –delante de la Mesa- hace genuflexión, se dirige al lugar de la Corona y vuelto a la Asamblea dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén
Saludo
El Presidente, extendiendo las manos, saluda al pueblo con la fórmula siguiente:
El Señor, que viene a salvarnos, esté con vosotros.
Todos: Y con tu espíritu.
Después del saludo, se enciende la segunda vela de la “Corona de Adviento” y se acompaña con esta oración:
Ahora encenderemos el segundo cirio de la “Corona de Adviento”, en nuestro camino hacia la Navidad.
Encendemos, Señor, esta luz, como aquél que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que viene. En esta primera semana de Adviento, queremos levantarnos para esperarte preparados para recibirte con alegría. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera.
¡Marana tha, ven Señor Jesús!
Una persona asignada, enciende el segundo cirio de la “Corona de Adviento”. Y se canta:
Canto:
Ven, ven Señor, no tardes.
Ven, ven que te esperamos.
Ven, ven Señor, no tardes.
Ven pronto Señor.
Acabado el canto, el sacerdote, con las manos juntas dice:
Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta:
Señor todopoderoso, rico en misericordia: cuando salimos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta Él con sabiduría divina para que podamos participar plenamente de su Vida.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.
Bitácoras