La asistencia a la Eucaristía dominical sigue cayendo, según el CIS: solo un 9% de los españoles van a la Eucaristía dominical o varias veces a la semana. Un porcentaje que se acerca al 14% si el límite se pone en dos o tres veces al mes. Pero la crisis de la Eucaristía dominical, central en la vida cristiana, no solo tiene que ver con la práctica sacramental, sino también con aspectos antropológicos que de ella se derivan, que la Iglesia ha ido proponiendo a lo largo de los siglos y que han supuesto auténticas conquistas sociales. Así lo ponía de manifiesto el papa san Juan Pablo II en su carta apostólica Dies Domini, donde recalcaba que el domingo es el día del Señor, pero también un día para el descanso, la familia, la caridad… dimensiones que en mayor medida hoy que entonces. ¿Están en crisis…?
La Conferencia Episcopal de España tiene entre otros objetivos de su plan pastoral “proponer y fortalecer la celebración del domingo, eje y clave en la identidad cristiana, como día del Señor, día de descanso y día de la familia”. Las distintas comisiones han ido trabajando. Desde su especificidad, la revitalización del domingo.
“La crisis del domingo -explica el secretariado de Pastoral y de Catequesis- es la crisis del hombre contemporáneo”. Se refiere a que el hombre cada vez tiene menos tiempo para descansar, para disfrutar de la vida y para preocuparse de sí, de su vida interior, y por supuesto de su vida espiritual, celebrativa… y en familia cristiana dentro de la gran familia cristiana que es la Iglesia.
Fray Francisco Manuel González Ferrera
Bitácoras