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Nuestro abrazo a los excluidos. Abrazos necesarios para curar los estigmas-heridas


13 Marzo 2024

1.- Jesús vino a abrazar al mundo herido y su misión era cargar con todas las cruces del mundo; abrazarlo, con sus dolores y lágrimas, poniendo su tienda en medio de la humanidad (cf. Jn 1,14) para humanizar: curar y sanar.

2.- Jesús vino a abrazar nuestra fragilidad, fragmentación y rupturas; con el fin de tejer nuevas relaciones de armonía y concordia, con nosotros mismos y con la humanidad.

3.- Jesús vino a abrazar el Silencio; siendo Jesús la Palabra y trayendo la Palabra permanece en silencio, para aplacar a tantos voceros que no generan vida ni para sí ni para los demás (Ciclo litúrgico de Navidad).

4.- Jesús vino a abrazar y sanar nuestros pecados y reconciliar el mundo consigo, para vivir la comunión necesaria para ser canal de reconciliación con Dios, con los demás y con toda la obra creadora.

5.- Jesús vino abrazando el AMOR… para que se desmanipule la palabra amor y se llene de entrega confiada y generosa. Entrega sin medida: «LA MEDIDA DEL AMOR ES EL AMOR SIN MEDIDA» (S. Agustín). Y san Francisco decía: «El Amor no es amado», luego amemos y loemos al Buen Dios hacedor de todo lo creado.

6.- Nosotros, en cuanto hermanos menores (OFM), hemos sido llamados, como en otro tiempo Moisés, a hacer todo lo que esté de nuestra par­te por «liberarlos» a todos ellos y sacarlos de esa situación de exclu­sión en que se encuentran (cf. Ex 3,10). Somos llamados a abrazarlos [leprosos] y a practicar misericordia con ellos (cf. Test 2), como hizo Francisco hace ahora 800 años (celebramos el Octavo Centenario de los Estigmas de San Francisco [1224-2024]).

7.- Usar misericordia, abrazarlos…; es decir: comprender y aligerar la infelicidad de los otros, considerándola, en cierto modo, propia. De S. Francisco se dice que «enfermaba con los enfermos y se afligía con los afligidos» (CTC 59). Abrazar a los excluidos, usar con ellos miseri­cordia, no es un sentimiento vago, sino una relación de dos seres, tan profunda, que le lleva a compartir y sentir la misma suerte. Porque «Francisco usa misericordia con los leprosos, va entre ellos, vive con ellos y a todos sirve por Dios, con extremada delicadeza: lavaba sus cuerpos infectos y curaba sus úlceras purulentas» (cf. 1 Cel 17) como hacía Fr. Rufino curando las llagas de San Francisco (cf. 1 Cel 94-96).

8.-También, en nuestro caso, la misericordia profunda con el otro y no solo epidérmica, arrancará de esa experiencia, que no dudo en calificar de «experiencia mística», de la misericordia del Señor con cada uno de nosotros. Solo esa experiencia trasformará la propia existencia, a tal grado de ‘hacernos leprosos con los leprosos, pobres con los pobres, excluidos con los excluidos: hasta tal punto de ir entre ellos, vivir con ellos y servirles’, pues esto es lo que significa realmente «usar misericordia», «abrazarlos».

En los 800 años de los estigmas,

muchos han sido y son los hermanos que han abrazado y siguen abrazando a los excluidos.

Los tiempos han cambiado y las formas de abrazarlos también;

pero con gratitud hacia el Señor y hacia los hermanos, reconocemos que

nunca han faltado hermanos que actualizaran el abrazo de Francisco al leproso,

abrazando a los leprosos de su tiempo. 

9.- Hoy este abrazo se puede ejemplarizar en algunos sectores de evangelización desde las periferias sociales.

  • Fraternidades que trabajan en el diálogo fraterno de nuestras plataformas educativas y pastorales. Abiertos a diversas misiones y viviendo en las periferias geográficas y existenciales.
  • Hermanos que forman parte de fraternidades multiculturales, interreligiosas y plurisociales, testimoniando así que se puede vivir juntos a pesar de las di­ferencias desde la búsqueda común de la dignidad humana.
  • Fraternidades con hermanos de todas las edades, que viven en situaciones de conflicto y de violencia, profundamente insertados en el pue­blo. Cuando otros se van, ellos, pudiendo hacerlo, se quedan arriesgando sus vidas, en muchos casos hasta el martirio, como signo de solidaridad radical con los excluidos (Tierra Santa…), entre musulmanes (Marruecos…), en la selva peruana (Requena, Orellana…), etc.
  • Hermanos que colaboran en los distintos campos de solidaridad, en la defensa de los derechos humanos, buscando en mu­chos casos la transformación de las estructuras sociales (comedores sociales; atención psicológica; clases de español; acompañar soledades; atender a peregrinos; cerca de los homosexuales…; LGTBIQA+, siglas que corresponden a: ‘Lesbiana, Gay, Trans, Bisexual, Intersexual, Queer [personas que sienten, viven y se identifican no por su género o su orientación sexual], Asexual, Agénero, Arromántico; a las que se añade el signo + para indicar otras diversas orientaciones e identidades de género’).
Fray Severino Calderón Martínez, ofm