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El labrador siembra "a voleo"


18 Agosto 2023

«Como baja la lluvia sobre la tierra, la empapa y hace germinar la semilla, así es la palabra de Dios» (cf. Is 55,10 y ss.).

La palabra de Dios, escuchada y acogida en la vida del creyente, es como un manantial de agua viva. La PALABRA nos interpela, nos sostiene y anima, nos evoca y provoca, nos sugiere y propone, nos reclama y nos abraza; es espíritu y vida, que nos levanta, nos sacia, nos mejora, nos compromete...; con ella aprendemos y cobramos fuerza... «La palabra de Dios es viva y eficaz...» (cf. Hb4,12).

Dichoso aquel que cada día dedica tiempo para hacerla vida, seguir sus proyectos

y andar sus caminos. Dichoso aquel que, desde la PALABRA, se prodiga en sonrisas compartidas, favores realizados, ayudas solidarias, servicios generosos...

Como el sembrador lanza las semillas al voleo sin pensar que alguna caiga al borde del camino, para que los pájaros se alimenten...—, la PALABRA la recibes de modo gratuito. Toda semilla produce su efecto; porque nuestro Dios hace caer la lluvia sobre justos e injustos, y nos regala el sol de modo generoso (cf. Mt 5,45).

El agricultor se preocupa de preparar el terreno y eso es lo que a nosotros nos corresponde, hacer que la tierra sea productiva desde una buena disposición; para que, al esparcir la semilla, fructifique. Nadie recoge si no siembra, si no se arriesga a sembrar. No solo debe haber semilla, se requiere tierra buena, agua que riegue y espera paciente. Un corazón seco y engreído no retiene el agua que la semilla precisa. Necesitamos también la brisa que nos despierte a los demás, para trenzar esa relación estrecha de Dios y el hombre, desde esa sustancia profunda y viva de la fe que el Sembrador nos regala.

Seamos generosos en la «siembra a voleo», para ser mensajeros de tu PALABRA en todos los rincones; sembradores de esperanza, anunciadores de Buenas Noticias, para contagiar la alegría del Evangelio.

EN ESPERA PACIENTE, A SU TIEMPO, DE LA COSECHA:
¡ARRIÉSGATE A LANZAR LA SEMILLA «A VOLEO»!

Fray Severino Calderón Martínez, ofm