Uno de los lenguajes más expresivos de la comunicación es a través de la mirada. A través de la mirada se palpa el amor o desamor que llevamos dentro. Mirar es tener en cuenta y acercarnos con atención a la otra persona, asomarnos y entrar en su interior. Es tan vivo este lenguaje que se puede mirar a quien no está mediante el recuerdo o aquello que nos hace presente su memoria.
A través de la tradición franciscana nos ha llegado a nosotros diversas miradas de Francisco de Asís, que nos han trasladado al Misterio más sublime, para apreciar el recuerdo y la memoria viva del Pobre de Asís.
Francisco, desde su realidad humana, nos ha encendido una pasión por vivir el Evangelio con obras y palabras, con miradas que nos orientan al Reino:
- desde su amor a la Iglesia, a la pobreza y a la alegría, a la libertad y a la fiesta;
- desde un hondo sentido de fraternidad universal; y,
- desde una esperanza cierta en todo lo que rezuma de humano en la obra creadora de Dios.
Como un imán, Francisco de Asís atrae la mirada que nos refleja el evangelio viviente. Esta es la mirada que hacen de él un creyente y que, a hombres y mujeres de ayer y de hoy, nos atrae. Un botón de muestra lo tenemos en la mirada del papa Francisco en la encíclica Laudato si', donde lo cita al menos diez veces, además de aludir al «Cántico de las criaturas».
Francisco de Asís es una persona de mirada distinta porque mira al mundo con los «ojos de Dios», por eso vivir para él es gozar, es un don y una gracia que le lleva a considerar a todos hermanos y hermanas: «El Señor me dio hermanos…» (Testamento), abrazando la totalidad; todos tenemos el mismo Padre y todos somos sus hijos predilectos.
La mirada de Francisco de Asís nos invita a mirar la realidad de manera distinta, esa manera que tiene quien ama:
Envueltos en esta espiritualidad se nos invita a ser humildes,
defensores de los valores de la naturaleza,
siendo cuidadosos con todo lo dado y
siendo cercanos a la obra creadora y con los pobres,
como hijos predilectos del Buen Dios.
Fray Severino Calderón, ofm
Bitácoras