Atiende, escucha, dime, Fray ¿Qué es al adviento? - El adviento, es un pentagrama para los sentidos.
TACTO:
Toca el agua Fray. El agua es blanda y suave, que parece de algodón húmedo, de borra de almohada en la que hundir el sueño. El agua dulce necesita pozos que jalonen el camino del caminante. El adviento de aguas dulces enciende pozos de luz mojada para anegar con acequias de esperanza los desiertos alquitranados de nuestras calles del corazón. El agua salada quiere peces que beban la sal aguada de sus mares. El adviento de aguas saladas pide creyentes que vayan contra corriente de lo corriente, porque Dios ha empeñado su palabra, en abrir los silos celestes para que llueva misericordia, en sondear pozos artesianos en las periferias de lo humano para que manen veneros de compasión:
“Rorate, caeli, desuper, et nubes pluant justum ; Aperiatur terra et germinet Salvatorem (¡Cielos, lloved vuestra justicia! ¡Ábrete, tierra! ¡Haz germinar al Salvador!)” (Is 45,8).
Tienta Fray, este adviento de aguas. El adviento es tocar apenas, rozar con la puntas de los dedos del alma, que Dios rompe aguas y se acerca en una lluvia de promesas, rocío de esperanza, orvallo de profetas, aguanieves de ángeles, calabobos de sabiduría, sirimiri de anuncio, niebla de glorias, granizo de bienaventuranzas.
Dios se acerca en María, pura como el agua, limpia como el cielo: “Dichosa tú que has creído, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá!” (Lc 1.45)
- Dichoso tú, Fray, si logras ver los gorriones, oír castañas, oler membrillos, gustar naranjas y tocar el agua…
- Dichoso tú, Fray porque has logrado sentir el sentido del adviento, un adviento de sentidos.
Fray Vidal Rodríguez López ofm
Bitácoras