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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

DOMUND


18 octubre 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21)
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?» 
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» 
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» 
Le respondieron: «Del César.» 
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»
Palabra del Señor

No se puede pillar a Jesús así como así. Los fariseos lo intentan una y otra vez, pero sin éxito. Jesús se mueve en otro plano, por eso encuentra salidas inesperadas a todas las encerronas que les tienden. Hoy, ante la trampa del “impuesto del César“, al mismo tiempo que desbarata el ataque, nos deja abierta una perspectiva de horizontes mucho más amplios.
“Enseñadme la moneda del impuesto“. Y, mirando el denario que le muestra, hablando como desde fuera, les pregunta: “¿De quien son esa cara y esta inscripción?“. Ahí debe estar la clave, el ámbito y a la vez el límite de ese impuesto por el que le pregunta. “Del César“, le responden. Pues “pagarle al César lo que es del César” le dice Jesús. Eso es lo que podéis  darle, lo que lleva su imagen, el dinero y lo que este significa, lo que se puede comprar y vender, lo que no rebosa la escasa altura de un sucio montón de monedas.
Eso, pero solo eso. No subas más arriba pues estaréis invadiendo otra esfera: la de Dios. “El César“ no puede mandar en el hombre: éste lleva otra imagen, otra impronta que queda muy por encima de todas las manipulaciones de cualquier poder, de cualquier “césar“. El hombre ha salido de las manos de Dios, lleva su sello. Está hecho a imagen y semejanza De Dios, por lo tanto, su vida, su libertad, en definitiva su dignidad nunca dependerán de los poderes “del cesar de turno” sino solo de Dios.

En este 2026 el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) cumple 100 años.
100 años contigo, haciéndote partícipe de la misión, y abriendo tu corazón hasta los confines de la Tierra.
100 años por ellos, por los miles de hombres y mujeres que viven en los territorios de misión, y que gracias al Domund están pudiendo recibir la Buena Noticia.
100 años para Él, el primer misionero, que ha querido que todos los hombres se salven, y para eso cuenta con cada uno de nosotros, los bautizados.
Gracias por hacer posible cada año que Cristo sea más conocido y amado en todo el mundo. Siéntete enviado por Dios a anunciar la alegría del Evangelio.
¡Paz y Bien!
¡Feliz Domingo! Del DOMUND!


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