Solemnidad de San Francisco. Francisco de Asis y de Dios
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,28-32)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron: «El primero.»
Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»
Palabra del Señor
Evangelio de la solemnidad de San Francisco:
Evangelio según San Mateo (11, 26-30)
En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."
Palabra de Dios.
Día grande en donde los hayas para toda la Iglesia y para todos los franciscanos del mundo. Hoy al celebrar el VIII centenario del míranos agradecidos a San Francisco del que hemos recibido de Dios el don inmenso de un poeta que cantó al sol y a las criaturas, a pesar de estar casi ciego, y que habló al corazón de los más sencillos cuando el mismo llevaba en su cuerpo los estigmas de la Pasión.
Francisco respondió a esta invitación del Señor a ser sencillo (Mt. 11, 23-30) y se hizo "pequeño", menor, humilde y pobre, satisfecho solo con Dios. Descubrió que el Evangelio, vivido sin rebajas, nos hace criaturas nuevas, personas resucitadas, partícipes de la verdadera humanidad del Hijo de Dios y, por consiguiente, auténticos servidores de los hermanos, de todos los hermanos.
Francisco se convirtió en la bendición viva del Padre, puesto que no se apropió de nada, sino que -como menor- todo lo restituyó, reconociéndole como Dador de todo bien.
¡Feliz día para todos los que tenéis corazón franciscano! Seamos DON para los demás y recordemos a todos que sólo Él es Omnipotente.
¡Paz y Bien!
