San Antonio de Padua
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5,27-32)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.»
Palabra del Señor
Jesús continúa hoy desgranando el sentido en que hemos de entender la plenitud de la ley. De nuevo son los pequeños detalles, apenas perceptibles, los que nos indican que esa plenitud se encuentra en el corazón, en el interior del hombre, en sus actitudes menos visibles.
Jesús aborda en el evangelio de hoy dos asuntos muy actuales: las pasiones afectivas y los conflictos matrimoniales. ¿Qué dice en concreto el Maestro acerca de todo esto? ¿Cómo debes conducir tus impulsos y agitaciones afectivas? ¿Desde qué criterios debes afrontar una presunta ruptura matrimonial?
Las palabras de Jesús pueden sonar a rigorismo moral, pero no lo son. Son, más bien, la expresión de que es del interior de donde salen las malas (y las buenas) acciones (cf. Mt 15, 18-20) y de que es ahí a dónde hay que mirar. En definitiva Jesús nos pide: controlar nuestra mirada y cuidar el amor en el Matrimonio.
Celebramos hoy la Familia franciscana junto a toda la Iglesia la fiesta de San Antonio, este "hijo predilecto" de San Francisco, que vivió en plenitud la ley de Dios y en el que podemos descubrir precisamente la lógica evangélica, pues supo vivir la fe desde la sencillez, la humildad y la pobreza mas absoluta. Fue un verdadero hijo de la luz que luchó contra todo tipo de males y puso su vida al servicio de los más pobres.
A veces, sólo conocemos de san Antonio lo milagrero que es, el poder que tiene para encontrar los objetos perdidos y su eficacia para encontrar novio, pero San Antonio es mucho más, su sabiduría le llevó a enseñar la teología a sus frailes, a predicar a todos los fieles y a llevar la Palabra de Dios por Marruecos, sur de Francia e Italia. Misionero infatigable y "doctor evangélico" que supo evangelizar su propio corazón y llevar a todos el pan sabroso de la Palabra.
Sus sermones y milagros le han hecho un santo muy querido por el pueblo.
Murió a los treinta y seis años y fue canonizado cuando no había pasado ni si quiera un año de su muerte
¡Feliz día!
¡Felicidades a los/as Antonios/as!
¡Paz y Bien!
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