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Oración del Domingo XXVIII. ¡AGRADECIDOS!


11 octubre 2025

¡Hola, amigo Jesús!

Al decirte “hola” me vino a la mente aquello de San Juan de la Cruz: que pasaste por este mundo deprisita derramando hermosura. Cuánta, cuánta hermosura derramaste ayer y sigues derramando hoy sobre nosotros. Tú nos lo dices de otra manera:

«He venido para que tengan vida en abundancia».

Sí, vivir en abundancia es saber ya que Dios es un Amor que nos envuelve, que venimos de esa Fuente buena y que a ese Amor volvemos.

Vivir en abundancia es habernos tropezado contigo y experimentar en nuestro día a día tu amor exagerado.

Vivir en abundancia es escucharte hablar del Padre y sentirnos desafiados a vivir en plenitud una vida que merece ser eterna.

Vivir en abundancia es haber descubierto que en nuestro empeño por construir un mundo mejor tú estás mano con mano junto a nosotros.

Vivir en abundancia es tener esperanza en el presente y en el futuro.

Eso, y mucho, mucho más nos regalas cada día.

¿Vivir agradecidos? Señor, es lo normal, aunque no sepamos hacerlo mejor o lo hagamos sólo con la boca chiquita, y luego, a otra cosa.

Yo soy uno de esos que no termino de ser agradecido. Y sólo el agradecido es consciente de todos los regalos recibidos. Te confieso que me asombro de mí mismo cuando digo que me has amado y me amas hasta dar la vida por mí y no salto de alegría; y al momento me veo regateándote algo que sé que tú quieres.

Cuánto me parezco a los nueve que no volvieron a darte las gracias por su curación. Se conformaron con tener sano el cuerpo y no dieron un paso decidido hacia ti. Se perdieron aquello de: «Levántate y vete. ¡Tu fe te ha salvado!»

Cuántos de nosotros nos estamos perdiendo ese «tu fe te ha salvado», porque nos conformamos con pedir y pedir y luego no somos capaces, por agradecimiento, de decirte: Señor, ¿qué quieres de mí?

Señor, me amas, así como soy, sin merecerlo. Gracias. Creo sinceramente que has dado la vida por nosotros. Gracias.

Me hablas y me escuchas. Gracias.

Me comprendes y perdonas. Gracias.

Te me das en la Eucaristía. Gracias.

Me das una multitud de hermanos. Gracias.

Ahora has acogido mi desahogo. Gracias.

P. Francisco M. González Ferrera, OFM.
Convent Franciscans de Sant Sebastià
COCENTAINA (Alacant)