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El arte de integrar lo que somos


31 May 2023

El Espíritu de la verdad vive con nosotros, está con nosotros (cf. Jn 16,13) y nos enseña el arte de vivir integrando todo lo que somos. Nos ayuda a descubrir que somos cuerpo, mente y corazón.

Somos cuerpo, al que hoy damos mucha importancia —¡demasiada quizás!— con tanto cuidado y mimo; da la impresión de que la sociedad posmoderna se ha mirado, en exceso, para que a este no le falte de nada: gimnasia, masajes, terapias deportivas, fisio…; que no le falte nada para aparentar tener una eterna juventud, esto supone dedicarle un tiempo de calidad cada día, en lugares adaptados para cada situación particular (gimnasios, spas, centros de rehabilitación…).

No solo somos cuerpo, sino también mente e intelecto, más sublime que la mente, y a la par deseamos mostrarnos privilegiados en sus diversos aspectos: memoria, voluntad, entendimiento…. En el lenguaje común se dice: «hemos de estar muy bien amueblados» para poder luego competir y aventajar, destacar y ponernos en valor, dar todo tipo de razonamientos… para que sobresalga mi yo sobre los demás. Da la impresión de que la ciencia no tiene límites ni barreras; de que vamos en una carrera más rápida que el ultrasonido, a una velocidad mayor que la del AVE...

Somos también «alma, vida, corazón» que debe armonizar los factores fragmentados de nuestra psicología.  No podemos dudar de que somos frágiles y para un botón veamos las consecuencias del COVID-19; aunque, a la vez, somos fuertes cuando, por dentro, nos mueve el corazón que genera vida. El corazón, en sentido bíblico, es la sede de los pensamientos, sentimientos y decisiones. Gracias al Espíritu del Padre hemos comenzado a vivir. Hoy necesitamos vivir y sentir desde dentro, para aunar el cuerpo y la inteligencia; y, por consiguiente, que nos ayude a vivir un estilo de vida nuevo, bajo el Espíritu del Dios creador y gozando del Espíritu nuevo.

El arte de integrar lo que somos nos hace vivir con una espontaneidad que no nace del egoísmo, sino del AMOR. Al igual que no restamos esfuerzos para el cuerpo y para la mente, debemos cuidar el corazón; donde el Espíritu es el que nos ayuda a vivir en verdad, y a integrar todo lo que somos y lo que vivimos.

Somos haciendo, hacemos viviendo en unidad y armonía.

Fray Severino Calderón Martínez, ofm