Atiende, escucha, dime Fray: ¿Qué es la cuaresma? La cuaresma es un pentagrama para los sentidos.
Mira las flores del almendro, Fray: son estrellas de arroz abotonadas a los leñosos dedos de los brazos del árbol aún deshojado de verdor.. “ ‘¿Qué estás viendo, Jeremías?’ ‘Estoy viendo una flor de almendro’ ” (Jr 1,11).
Las flores son vigías que alertan de la llegada de la primavera, que se despereza del invierno. Los almendros floridos son centinelas de la pascua, a la que busca desmadejada la cuaresma. Cada flor del almendro es una mariposa blanca que al primer aire se entrega a su favor, y se posa en un vuelo corto, almendrando de peladillas la tierra, blanqueando los surcos de lágrimas níveas… El sino de la flor es convertirse en fruto, en almendra; morir para dar vida. A la flor, nadie le quita la vida, la entrega porque nace para ser fecundada al paso del beso de la abeja, y antepone su misión a su existir…
“Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente” (Jn 10,1-18).
Mira Fray, la cuaresma, es mirar las flores del almendro. Aprender en su escuela de infantes a dar la vida para dar fruto florido. Porque la cuaresma es retomar la ruta para dejarnos llevar por el espíritu, es caminar desiertos, alumbrados por la sed, buscando fuentes. La cuaresma de almendros es convencer promesas y convertir deseos; es alzar cruces, para curar heridos; es ayunar pecados y para comer la pascua.
El sentido de la cuaresma, es una cuaresma de sentidos: Es mirar a Jesús que va a Jerusalén, como una bella, solitaria y pobre flor de papel de arroz de almendro, a morir anunciando la vida en una entrega consciente y confiada en su Padre, Dios, empeñado en nacernos hermanos, por su sangre inocente, dándose como la flor de almendro de cuaresma.
Fray Vidal Rodríguez López
Bitácoras