Skip to main content

El sentido del Adviento es un Adviento de sentidos. OLFATO


19 diciembre 2021

Atiende, escucha, dime, Fray ¿Qué es al adviento?  - El adviento, es un pentagrama para los sentidos.

OLFATO

Huele los membrillos, Fray: los membrillos dejados en las baldas de los armarios, en las cajoneras de las cómodas, impregnan lentamente de olor limpio  toallas, sábanas y demás ropas. Los membrillos, cual solecillos de pedernal de jabón de olor; engordan en verano, engolfándose de sol, destilando la luz de la calura. Son generosos y tercos, y durante el invierno van dejando escapar despacio un fragancia que sin invadir, impregnará los tejidos con olor a fresco, un aroma que durará para siempre. Un olor como a madre, porque las madres siempre huelen bien…

Porque los membrillos son como los profetas, tercos y tenaces. La pertinaz obstinación de los profetas va calando lentamente en el pueblo de Israel. Palabras de la Palabra que, a hora y a deshora, impregnan en gentes de anuncios de promesas, proclaman avisos de llegadas, pregonan una compasión regalada, de ternura tierna, de miga de pan de paz y misericordia divina:

“De las lanzas forjarán arados; de las lanzas, podaderas; no alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra” (Is 2,4).

Huele Fray, el adviento en los membrillos. Oler los membrillos en las toallas, es leer a los profetas vetustos y respirar la frescura de lo ignoto. Es rastrear señuelos en la Escritura Santa y reconocer en ella el perfume de la madre, evocar el aroma conocido de la casa paterna. Oler a Palabra de Dios es inspirar el perfume inédito de lo nuevo en la raíces del futuro. Es respirar el aire, oteando en miradores de esperanza, cumplimientos de justicia justa, es barruntar abrazos de perdón cabal, es la certeza fiada de que la última palabra, la tiene siempre la Palabra de Dios, tan de verdad, como que verdaderamente toma carne en María, pura y limpia, “sin pecado concebida”. 

Fray Vidal Rodríguez López ofm