Solemnidad de San Francisco de Asís
Evangelio según San Mateo (11, 26-30)
En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."
Palabra de Dios.
Día grande en donde los hayas para toda la Iglesia y para todos los franciscanos del mundo. Hoy míranos agradecidos a San Francisco del que hemos recibido de Dios el don inmenso de un poeta que cantó al sol y a las criaturas, a pesar de estar casi ciego, y que habló al corazón de los más sencillos cuando el mismo llevaba en su cuerpo los estigmas de la Pasión.
Y como no agradecer en este octavo centenario, el don de las llagas y el compromiso de aliviar y curar las heridas de nuestro mundo.
Francisco respondió a esta invitación del Señor a ser sencillo (Mt. 11, 23-30) y se hizo "pequeño", menor, humilde y pobre, satisfecho solo con Dios, sin afán de poseer, de apropiarse del amor de Dios. Descubrió que el Evangelio, vivido sin rebajas, nos hace criaturas nuevas, personas resucitadas, partícipes de la verdadera humanidad del Hijo de Dios y, por consiguiente, auténticos servidores de los hermanos, de todos los hermanos.
¡Feliz día para todos los que tenéis corazón franciscano! Seamos DON para los demás y recordemos a todos que sólo Él es Omnipotente.
¡Paz y Bien!
Otras noticias
La Luz de Clara Brilló en la noche Veleña
Carta del Ministro general para la Solemnidad de Santa Clara 2026
Cena franciscana en Vélez-Málaga
Bitácoras
