El yugo del amor
Evangelio según san Mateo (11,28-30)
En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor
Jesús sabe mejor que nadie que el corazón del hombre necesita ser continuamente encauzado. Pero sólo Él sabe también cuál es el camino para ello: su yugo es sencillo, fácil, esencial.
Ciertamente la vida cristiana conlleva una carga pero lejos de abrumar al hombre con mil y unas leyes, mil y un consejo, la ley que ofrece Jesús comparada con las cargas que los hombres imponen, es una auténtica liberación. ¡La fe no impone otra carga y yugo que el amor!
¡El dueño de la vida es la fuente del amor!
Qué el doctor evangélico, el franciscano san Buenaventura, cuya fiesta celebramos hoy, interceda por nosotros para que como él disfrutemos de la libertad que trae la vivencia del Evangelio!
¡Paz y Bien!
¡Paz y Bien!
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