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  • Cada día con Francisco de Asís

Julio 14

Señor, Dios de mi salvación, *
de día y de noche clamé ante ti.
Llegue mi oración a tu presencia, *
inclina tu oído a mi súplica.
Atiende a mi alma y rescátala, *
por causa de mis enemigos, líbrame.
Porque tú eres quien me sacó del vientre materno, ' mi esperanza desde los pechos de mi madre; *
desde su seno fui lanzado a ti.
Desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios; *
no te apartes de mí.
Tú conoces mi oprobio y mi confusión *
y mi vergüenza.
En tu presencia están todos los que me atribulan; *
improperio y miseria esperó mi corazón.
Y esperé que alguien se contristara conmigo, y no lo hubo; *
y que alguien me consolara, y no lo encontré.
Oh Dios, los inicuos se alzaron contra mí, *
y la sinagoga de los poderosos anduvo buscando mi alma; y no te pusieron a ti ante sus ojos.
Fui contado con los que bajan a la fosa; *
llegué a ser como un hombre sin ayuda, libre entre los muertos.
Tú eres mi Padre santísimo, *
Rey mío y Dios mío.
Atiende a mi ayuda, *
Señor, Dios de mi salvación.

(OfP Sal II)

V/ En alabanza de Cristo y su siervo Francisco.
R/ Amén.

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