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En primera línea

De cómo hicimos un Capítulo de Esteras


10 Junio 2024
De cómo hicimos un Capítulo de Esteras

Caía la tarde del 4 de junio en ese Madrid periférico de Cuatro Caminos, donde las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor acogían, en la casa de espiritualidad de la calle Santa Engracia, a los frailes de la Provincia de la Inmaculada Concepción, para que tuviesen la fase provincial del Capítulo de las Esteras.

En el fragor de maletines rodantes, mochilas, afectuosos saludos y alojamientos, se tardó lo justo, pues tampoco éramos tantos los convocados el 24 de mayo de los corrientes por fray Joaquín Zurera Ribó, ministro provincial: los siete miembros del Definitorio provincial, el secretario para la Formación y los Estudios, el secretario para las Misiones y la Evangelización —ambos, definidores provinciales—, el animador del Equipo de Justicia, Paz y Salvaguarda de la Creación (JPIC), uno de los asistentes de las hermanas contemplativas (Clarisas, Terciarias regulares y Concepcionistas), el asistente nacional de la Orden Franciscana Secular (OFS), diecisiete vocales en representación de cuarenta y dos fraternidades, más tres invitados: una religiosa alcantarina y dos miembros de la OFS.

A los que sumamos tres miembros del Equipo para la Formación permanente —el moderador también es definidor—, encargados de los trabajos de secretaría y la redacción del documento final; un auxiliar para el acompañamiento musical de las celebraciones litúrgicas y las vigilias de adoración eucarística, y el técnico informático de la Provincia. Esto hace un número de treinta y cuatro capitulares y oficiales.

La víspera

Ya en el aula capitular se procedió a la invocación del Espíritu Santo y a la primera comunicación del ministro provincial, situando el encuentro en el marco de los 800 años de unos destacados hechos que acompañaron al seráfico padre Francisco de 1223 hasta el glorioso tránsito, anochecido el día 3 de octubre de 1226. Han sido estos Centenarios los que inspiran las líneas programáticas del sexenio (2021-2027) del ministro general fray Massimo Fusarelli y la convocatoria de un Capítulo de las Esteras, que se reunirá en Asís del 2 al 8 de junio de 2025, seguido de un Consejo Plenario de la Orden los días 8 al 11 del mismo mes y año. Compete a este Consejo Plenario recopilar los frutos del Capítulo de las Esteras y redactar un primer borrador del Instrumentum laboris con los temas que se debatirán en el capítulo general de 2027.

Precedió a la intervención del ministro provincial, el saludo, publicación de horarios y avisos de carácter general que hiciera fray Juan José Rodríguez Mejías, definidor, moderador de la Formación permanente y secretario de este Capítulo junto a los otros dos miembros del equipo, fray José María Roncero Moreno y fray Fernando J. Fuertes Garrigós, a quienes tanto debe el éxito del evento.

Temario y metodología

A tenor de lo dispuesto por la comisión que designó el Definitorio general, el temario del llamado Capítulo de las Esteras se presentó en tres núcleos fundamentales de la Orden: Carisma, Comunión y Misión; sostenidos por una reflexión preliminar del ministro general y su Definitorio (cf. Directrices, 2023-2025, Preparación, nivel local, nº 1).

Así pues, en los preparativos y en la celebración del Capítulo de las Esteras de la Orden el año 2025, los frailes —con otros miembros de la extensa familia franciscana— centraremos la atención y las energías, mediante el estudio, análisis y propuestas, en renovar nuestra visión, es decir: ¿A qué característica del carisma debemos abrirnos hoy?; en caminar siguiendo un modelo, esto es, ¿Cuál es el modelo profético de Fraternidad en minoridad?; en abrazar el futuro o lo que es igual, el testimonio y misión de nuestra Orden en el siglo XXI. ¿A quién y cómo servimos?

Inspirados en la tendencia insitente del pontificado actual, el método al que nos sometemos viene dado en la reflexión preliminar del ministro general cuando escribe:

«La escucha recíproca, atenta, comprensiva, cultivada con verdadera disciplina del espíritu, es el estilo y la clave del camino sinodal que se abre ante nosotros. Queremos dar vos, en primer lugar, a los hermanos de la Orden, en su unidad y diversidad, en los nuevos lenguajes que la Fraternidad habla en el mundo … Daremos voz, con confianza y apertura de mente y corazón, a laicos y clérigos, a los hermanos de distintas edades y condiciones. Sin embargo, queremos escuchar también otras voces, y para ello nos dejaremos interpelar por los que puedan decirnos los laicos y consagradas de nuestra familia franciscana.» (cf. Ibidem).

De manera que, el método o herramienta para el análisis y la expresión de las mociones del Espíritu y las opiniones, los desafíos, las propuestas, ha sido pasar los tres núcleos referidos por el tamiz, tan útil para el recuento y la estadística, aunque no siempre fácil para la precisión y los matices. Me refiero a cernir el asunto o temas enumerando Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades (DAFO).

Trabajo de los capítulos locales

Durante el trimestre último de este curso, las fraternidades de la Provincia, excepto los frailes en territorio de misión o en situación especial, se han afanado —con desigual interés y pericia, es cierto— en aplicar el DAFO de marras al panorama de los tres núcleos (Carisma, Comunión y Misión), en el convento y en la Provincia, subrayando perspectivas, desenmascarando reticencias y brindando propuestas. Los resultados de cada fraternidad se enviaron mediante enlace informático al citado Equipo de Formación permanente. Datos que, diligentemente ordenados y resumidos por el Equipo y el técnico informático don Luis Camacho, han sido objeto de estudios, valoración y selección en la fase provincial del Capítulo que aquí nos ocupa. Fruto dilecto de tal empeño es el documento final que elaboraría, con esmero y buenas prendas, el Equipo de Formación Permanente, constituido en Secretaría capitular, y fue aprobó en la clausura del evento.

Así que los tres núcleos fueron diseccionados y cribados bajo cinco perspectivas o ámbitos durante tres días, a tres sesiones por día, como ahora diré.

Los trabajos y los días

Referida ya la apertura en la víspera, la primera jornada del Capítulo, el día 5 de junio, se abrió con la celebración de la eucaristía y las laudes matutinas, que presidió fray Juan José Rodríguez Mejías.

  • Los trabajos en el aula, después de otra breve plegaria, fueron precedidos por la alocución de fray Joxe Mari Arregi Guridi, ministro de la Provincia de Aránzazu, quien, por encontrarse él presidiendo el Capítulo provincial intermedio de su entidad, envió grabada en vídeo su exhortación. Desmenuzó el hermano este versículo del salmo 144 que, según el cronista Jordán de Giano (1262), predicó nuestro padre en el capítulo de las Esteras de 1221: Bendito el Señor mi roca, que adiestra mis manos para el combate … Dijo que nuestro reto principal no son los desafíos y dificultades contra los que vadeamos el presente, sino el fundamento en Cristo, nuestra roca, en cuyo encuentro, como ocurrió en san Francisco, alentó, rebosante de alegría y de piedad, el seguimiento de Cristo y asentó sus relaciones y su testimonio en fraternidad, en minoridad, con la Iglesia y los leprosos.

Enseguida, fray José María Roncero presentó el estudio del primer núcleo relativo al Carisma, visto desde cinco aspectos con las aportaciones o diagnósticos de las fraternidades, no más de veinte. De acuerdo a lo que se dice en la reflexión del ministro general, «el carisma no es un depósito abstracto e intangible, ni la suma de hechos y obras […]. Es fruto del Espíritu y por eso no puede fijarse ni guardarse en un nido, sino que vive a través de una continua transformación y conversión, que nos enraíza cada vez más en lo esencial que es Cristo […]. Esto significa preguntarnos si percibimos que el centro de nuestra vida hoy, entre la crisis y la esperanza, es el teológico-carismático: la vida según el Evangelio como hermanos y menores, contemplativos en misión.» (cf. Directrices, 2023-2025, Preparación, Reflexión preliminar del MG, nº1).

Fray Fernando J. Fuertes explicó cómo proceder en el trabajo, confiando en la pericia de cuatro moderadores de grupo, servicio que se encomendó a otros tantos definidores: Fray Alberto T. Ramos Romero, fray Manuel Díaz Buiza, fray Pedro Botía Nogueiras y fray Antonio Arévalo Sánchez. Luego, divididos en cuatro grupos con secretario y moderador (descontando al ministro y vicario provincial a fin de que girasen visita a los grupos), se leyeron y repasaron las aportaciones de las fraternidades. Después se hablar y escrutar, se seleccionaron en dos sesiones —de 10:30 a 11:30 y de 12:00 a 12:30— lo que pareció más repetido y mollar de los diagnósticos.

Tras la comida y la siesta, la tercera sesión empezó a las 16:30 en el aula capitular, donde se presentaba al plenario el resumen de cada grupo, objetivo que resolvieron el técnico informático, los miembros de la secretaría y los cuatro secretarios de grupo: fray Carlos Bermejo Cabezas, fray Miguel Ángel Escribano Arráez, fray Antonio Fernández Redondo y fray Adolfo Díez Bartolomé. Acabada la lectura de los resultados, solía abrirse un turno de intervenciones; unos para subrayar detalles inadvertidos; otros lamentando que la mitad de fraternidades no hubiesen respondido; varios advirtiendo de las trabas que nos impiden avanzar en el camino recto; alguno preguntando por la disponibilidad de los frailes frente a las quejas y ensimismamientos, dependencias y debilidades consabidos. Siempre descolló algún animoso que acentuara la cara más luminosa de la Provincia y el hontanar de vida siempre a nuestro alcance, aunque es de noche.

Vencido el día y cansados de nuestra labor, a las 19:00 los capitulares disfrutaron de un remanso de paz y sosiego muy jugoso, mientras se recogían en oración ante el admirable Sacramento, según aquello que se lee en las sugerencias de la Comisión general: que dispusiésemos durante el Capítulo «de un momento litúrgico dedicado a la acción de gracias, preferentemente inspirado en los centenarios celebrativos de los próximos años: aprobación de la Regla bulada, pesebre de Greccio, estigmas en el Alverna, composición del cántico del hermano sol.» (cf. Directrices, 2023-2025, Celebración, nivel provincial, fase I).

En esta primera vigilia se eligió el tema de los estigmas, dejando conducir la oración y el ritual a fray Jesús David del Espino Nieva y a fray Salvador Jiménez Durán, representantes de las fraternidades, con la vibrante música de fray Manuel J. Madueño Moreno, compositor e influencer

Y se apuró la primera jornada con la cena a las 20:30 y el descanso nocturno. 

  • El jueves, día 6 de junio, estuvo dedicado al segundo núcleo fundamental de los citados, la Comunión; es decir a caminar siguiendo un modelo, tratando de hallar un estilo profético de vida fraterna en minoridad. ¡Ahí es nada! «El camino sinodal —afirma el ministro general— quiere ayudarnos a crecer en la comunión, gracias a la cual todos aprendemos a participar en el proyecto común de vocación en misión, especialmente repensando de manera ágil nuestras estructuras de organización, gobierno y animación. Éstas deben hacerse, efectivamente, en función de la calidad de vida y misión evangélicas y no en función de la autoconservación de un modelo institucional que nada se cuestiona […]. No se trata de crear estructuras de poder más centralizadas, sino de articular de forma novedosa en la Orden, la unidad y las diferencias, el arraigo local y la apertura a lo universal.» (cf. Directrices, 2023-2025, Preparación, Reflexión preliminar del MG, nº 2).

La misa con laudes fue presidida por fray Saturnino Vidal Abellán, vicario provincial, cuya homilía introdujo el tema de la jornada. 

La exhortación en el aula, después del desayuno, estuvo a cargo de sor Valeria Francisca Pasquali, de las franciscanas alcantarinas, y versó —«en el corazón del Capítulo», subraya la hermana— sobre un tesoro que llevamos en vasijas de barro. El tesoro no es otro que lo distintivo del carisma en la historia de la vida consagrada: vida fraterna en minoridad. «Al mismo tiempo, este es el ámbito donde más problemas y sufrimientos tenemos». «Estamos juntos, no porque nos hemos elegido, sino porque Dios nos ha llamado a la fraternidad […]. Nuestras fraternidades serán proféticas si, aún imperfetas y pecadoras, son espacios de relaciones profundas, verdaderas, libres, que acompañen a jóvenes y adultos a un verdadero encuentro con Dios, con uno mismo y con los hermanos.» «Los franciscanos/as seguiremos existiendo en la Iglesia y en el mundo si somos fieles a nuestro carisma; si somos hermanos y hermanas menores, testigos auténticos de la belleza de un Amor que no necesita grandes números ni destacar ni imponerse, porque su seguridad, su Roca se decía ayer, es la confianza en Dios.»

El trabajo, dividido tres sesiones, siguió el orden de la primera jornada con la intensidad acostumbrada. Y al final de la tarde, fray Juan José Rodríguez leyó el primer apartado del documento final, que suscitó, como el resto, la aprobación general.

Atardecido, volvimos a la iglesia para la adoración eucarística, centrada en la conmemoración del VIII Centenario de la composición del Cántico al hermano sol (1225). Oración y canto que fueron conducidos por sor Valeria y otra hermana de la fraternidad de Arenas de San Pedro (Ávila).

Después de la cena, la velada nocturna fue ocupada por la proyección de la película “Libres. Duc in altum”, del director Santos Blanco, sobre la vida contemplativa en España. Un acierto.

  • Durante la tercera y última jornada capitular, el viernes 7 de junio, repetimos el esquema de los días precedentes. Encarábamos el tercer núcleo, el de los heraldos del evangelio, el de la Misión, justamente el año en que se cumplen cinco siglos de aquellos doce frailes descalzos que, partiendo de tierras duras y extremas, aunque feraces y ubérrimas, iniciaron por Nueva España la evangelización del continente americano.

La misa con laudes fue presidida por el ministro provincial, quien dirigió una ferviente exhortación en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, fuente en la que muchos de los nuestros, como Antonio y Buenaventura, se abrevaron con delectación para nutrir la vida en minoridad, la teología en contemplación mística y la predicación, antes de sembrar la tierra de evangelio.

Introduce el ministro general este tema afirmando que las «Constituciones diseñan una Fraternidad llamada a la conversión misionera, a fin de testimoniar y hacer presente la belleza del amor de Cristo entre las criaturas, mediante la reconciliación, la justicia y la paz […]. Esta es la perspectiva desde la que observar la capacidad de ver y repensar incluso cada estructura de la Iglesia y de la Orden, llamadas a convertirse en lugares de evangelización y testimonio y no en baluartes anquilosados.» (cf. Directrices, 2023-2025, Preparación, Reflexión preliminar del MG, nº 3).

Ya en el aula capitular, dichas las preces iniciales, oímos a don Manuel Sánchez Barranco y don Andrés Francisco Gandolfo Santonja, dos hermanos de la OFS; uno de ellos había pedido una semana de sus vacaciones para poder acudir a la cita. Compartir misión y carisma acarrea estas cosas, inadvertidas quizás en la claustra. Se esforzaron los hermanos laicos, al alimón, en resaltar que nuestro claustro es el mundo y que no hay campo de batalla en la historia eclesiástica que no esté hollado por nuestras pisadas.

Las sesiones de estudio y diagnóstico fueron las mismas de los días anteriores, también las intervenciones en diálogo abierto, aunque las reticencias, los temores, la desorientación y las reacciones ideológicas aflorasen de modo más contundente. Se ve que, para muchos de nosotros, los jóvenes —tan diversos, ruidosos e incoherentes— si no aburren, son temidos; que la misión compartida cuesta, si no es controlable; que los migrantes, refugiados, víctimas de guerra y la violencia nos conmueven y apenan, pero les damos un rodeo, como aquellos que bajaban de Jerusalén a Jericó.

Después de la oración vespertina, siempre grata, que prepararon los dos miembros de la OFS en el Capítulo evocando el glorioso Tránsito del bienaventurado Francisco, el moderador de la Formación permanente, fray Juan José Rodríguez, dio lectura al último apartado del documento final, que fue aprobado por unanimidad por los hermanos que permanecían en la sede del Capítulo, del que ya se hacían notorias las bajas y adioses anticipados: ¡un clásico en todo evento provincial que se precie!

Puso el broche final nuestro ministro provincial, agradeciendo la participación —tan generosa por parte de los invitados—, el trabajo intenso de todos, la esmerada dedicación de la secretaría capitular y el ambiente fraterno y gozoso de que habíamos disfrutado. La vida continúa. Amén.

Fray Antonio Arévalo, Sánchez, OFM. Secretario provincial

 

 

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