Dios prefiere a los bajitos

Dios prefiere a los bajitos

Aunque suene a guasa, no es ninguna broma: a Dios le gustan los bajitos. Dios lo puede todo, por eso es "Todopoderoso", como recitamos en el Credo, "Creo en Dios Padre, Todopoderoso". Pero tiene tres debilidades. Sí, no pongas esa cara y déjame que me explique.

Esto no es un cuento de Navidad

Esto no es un cuento de Navidad

Te pongo en situación. Ya estaba oscuro, era el rato de descanso antes de la cena, y había tres frailes en la puerta del convento. Estábamos muy bien, porque nos apreciamos mucho, y bastante satisfechos, además, porque la reunión que habíamos tenido esa tarde, aunque un poco larga, fue muy provechosa y efectiva. Y en ese silencio cómplice y liviano, que se da tantas veces entre quienes se estiman y admiran desde hace años y porque sí, nos dijo: «Hermanos, quiero comunicaros que este verano Dios me ha bendecido con un cáncer».

Inmunes al razonamiento

Inmunes al razonamiento

Es una conversación recurrente entre el jefe del convento y un servidor, normalmente por las mañanas, a la hora de “la toma de la pastilla” (sí, ésas pequeñas y blancas que tú también tomas, y son para lo mismo y con idénticos efectos secundarios; si no te has enterado es que no has llegado aún a los sesenta). Y ya estoy otra vez con anacolutos, como mi padre; lo siento. No llegamos nunca a discutir, pero el padre Guardián y yo tenemos posturas divergentes. Él sostiene que eso de ser inmune al razonamiento se le puede aplicar a algún individuo concreto, con nombres y apellidos, pero nada más.

Cinco por una

Cinco por una

No es la tabla del cinco ni nada de eso, sino la explicación de que, técnicamente, no fue mentira. Mi intención era firme y recta, pero luego viene la vida con sus cosas y te tienes que amoldar. Volviendo a lo de antes, mentir, mentir, lo que se dice mentir, no lo es, ni siquiera en su quinta acepción, que ya advierten los de la R.A.E. que ya no está en uso. El caso es que la última vez hice una lista de historias con Dios dentro que te iba a contar en este año, y no voy a poder ser totalmente fiel a mi propósito. La culpa es del Señor, y no lo digo por escurrir el bulto: como Cristo y el Padre no descansan nunca (Juan 5,17), pues me han seguido regalando cosas, y no es cuestión de que las congele y te las cuente el año que viene, que pierden vitaminas. Así que no te quejes que esta vez, por el precio de una, te llevas cinco.

Y por eso propongo que se escriban con JOTA

Y por eso propongo que se escriban con JOTA

Voy a ver si convenzo a alguien de la Real Academia de la Lengua Española para que cambien la manera de escribir dos palabras. Fácil no será, desde luego, pero imposible tampoco: tengo un amigo, que a su vez tiene un amigo en una localidad costera, y ese último conoce mucho al académico que desde el 12 de junio de 2003 ocupa el sillón T (mayúscula). Como te cuento. El cambio tampoco es nada del otro jueves: que el verbo “acoger” y el sustantivo “acogida” se escriban con jota.

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